Emburciadas

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viernes, 3 de octubre de 2014

PEDRO “EL TELEVISIVO”


Tengo que decir que a mí este chico cada día me parece más simpático. De Pedro Sánchez hablo; sí, el nuevo jefe del PSOE. Es que dice unas cosas que, claro, no me extraña que esté todo el día en el candelabro que decía aquella. Innovador es, no cabe duda. Ya lo demostró cuando salió con aquello de que iba a obligar a sus diputados a ir a los plenos y a las comisiones del Congreso. ¡¡¡¡?????!!!!! ¡La leche! Este tío es un rompedor; un vanguardista de la política.

Hay qué ver qué ingenuidad. La mía, digo. Que, te vas a reír, pero yo estaba convencida de que los diputados cobraban por ir a los plenos. Vamos, por hacer su trabajo, lo mío es grave. Y se ve que no. Que sólo cobran por ser diputados y lo de trabajar es aparte. Y este hombre ha dicho que hasta aquí hemos llegado; que ya que les pagamos, pues que curren. Como siga con esas ideas revolucionarias, este dura dos telediarios. Que en vez de mandarlo a Sálvame, al Hormiguero, al programa de Ana Rosa o al chester de Risto, los suyos lo van a mandar a Top Chef, ¡cuchillos arriba!

Y ahora ha venido a tranquilizar a las mujeres maltratadas, consciente de la gran necesidad que hay, desgraciadamente, de prestarles más atención y articular políticas reales centradas en ellas. No os preocupéis más, ha venido a decir; si yo soy presidente os matarán igual pero os enterraremos con funerales de Estado. ¡¡¡¡?????!!!! Con la asistencia, claro, del Presidente del Gobierno, de los ministros y de la alta política. Vamos, que, con tanto funeral al que, lamentablemente, tendrían que ir, a ver quién le quedaba para los plenos y comisiones del Congreso, ya estamos.

En fin, es lo que tiene considerar que un programa como “Sálvame” es un referente social en nuestro país, como él mismo dijo. Que lo das ya todo por perdido. Y que cuando crees que compites en declaraciones con tus adversarios políticos, en realidad estás compitiendo con, qué se yo, Belén Esteban, por ejemplo. Falta saber si veremos a Pedro, “el televisivo”, en Supervivientes.

lunes, 15 de septiembre de 2014

DIPUTADAS Y DIPUTADOS Y VICEVERSA


Anda lo que me pasó hace unos días, juas, juas. Es que resulta que mis hijas me tienen loca con un programa que ven todas las mañanas en la tele y que yo no soporto porque me parece una horterada y me resulta de lo más desagradable. Menos mal que se han acabado las vacaciones y ya no pueden seguirlo, porque, vamos, el programita es de lo más edificante.

La cosa, por lo que se ve, trata de unos chicos y unas chicas que van allí, básicamente, a ligar unos con otros. Y se disfrazan y todos opinan de unos y otros y votan. Más o menos es algo así. Pero es que cuando llega lo de opinar aquello se convierte, no sé cómo definirlo, en un gallinero en el que se dicen de todo menos bonito o bonita. Y gritan. Gritan mucho. Y dicen cosas muy barriobajeras y se insultan con un tono que qué quieres que te diga. Vamos, que la más fina de las participantes envidiaría la elegancia de la Macu de Aída. Y encima cobran, no te lo pierdas. “¿Y por ir ahí a hacer eso les pagan?”, pregunté yo estupefacta la primera vez que lo vi. Que, oye, que yo respeto mucho los gustos y las cifras de la audiencia, pero de verdad que no puedo con eso.

Pues resulta que el otro día empecé a escuchar desde mi escritorio las lindezas diarias que salían a gritos desde el televisor, ya estamos. “¡Choni!”, decía una. “¡Macarra!”, chillaba otra. “¡Que no tienes ni puta idea!“, “¡Comemierda!”, “¡Fea!”, “Gilipollas!”, “¡Mamarracho!”, “¡Pelele!”… Mira, cuando llegaron al “¡Chulo de barra americana!”, qué nivel, no aguanté más; aquello ya me pareció pasarse de mal gusto. Así que me fui como una flecha a la sala decidida a ordenarles a mis hijas que apagaran la tele. Y menudo chasco me llevé.

Que no estaban viendo el programa de marras, tú. ¡Que lo que había en la tele era un informativo con un reportaje sobre los plenos del Parlamento gallego, madre del amor hermoso! Yo no daba crédito, pero lo que es los políticos que allí aparecían lo perdieron todo. Como yo delante de las niñas, por otra parte; tanto decirles que vean el telediario en vez de esa cosa que ven para esto. Lo peor fue que me preguntaron “¿y por ir ahí a hacer eso les pagan?”. “Les pagamos, hijas, les pagamos”, pensé para mí. Glups.

viernes, 12 de septiembre de 2014

INDEPENDENCIA E INDECENCIA


Hace muchísimos años leí un librito simpatiquísimo sobre el descubrimiento y la colonización de América –cuyo autor, imperdonablemente, no recuerdo- que decía que los que llegaron allí no pudieron saber cuántos indígenas había porque no se estaban quietos y no había forma de contarlos. Pues algo así les debe pasar a los que se encargan de contar participantes en las manifestaciones. Porque es que siempre pasa lo mismo, que no es que haya variaciones entre las cifras que dan unos y otros, es que hay abismos. Y esta última Diada de Catalunya no ha sido una excepción.

1.800.000 personas había en la “V” dijo la Guàrdia Urbana. Y va la Delegación del Gobierno y dice ¡hala, hala, bájate de la moto, que no había más de medio millón!, qué discusión más tonta. Hombre, vamos a ver, que vale, que igual los urbanos han redondeado un pelín a lo alto, pero que todos hemos visto las imágenes, señores míos. Y decir que esa marea humana que nos han enseñado desde tantas perspectivas solo la formaban 500.000 personas, en fin, a mí me parece quedarse largamente cortos. O, sencillamente, serlo.

Pero, es que, además, ¿qué sentido tiene recortar ese éxito de convocatoria? ¿Para qué? Que no pasa nada, hombre. No pasa nada porque Catalunya se haga famosa en el mundo entero por haber organizado la mayor manifestación nunca vista para pedirle el divorcio a España. No es ninguna vergüenza ni, por lo tanto, nada que haya que esconder.

Distinto sería que todos esos catalanes se hubieran manifestado en contra de una gestión, la de sus gobernantes, que recorta en Sanidad y Educación muchísimo más que ninguna otra comunidad autónoma, vamos, de récord total. Que cierra hospitales como quien cierra en el cinquillo y no puede pagar los servicios sociales mientras se gasta millones de euros en la aventura esta de independizarse. Una gestión que ha convertido a su Comunidad en la más endeudada del país, debiendo casi 62.000 millones de euros, que igual a algunos les parecerá tema menor, pero yo hay meses que no los gano; la que más empleo ha destruido –casi la cuarta parte del total de España-; la que tiene los precios más caros; donde aumenta notablemente el riesgo de pobreza. Una comunidad que acapara la mitad de la deuda de empresas públicas de todas las comunidades, que se dice pronto; y casi la cuarta parte de las empresas que han quebrado en toda España, mientras la inversión extranjera pierde comba respecto a otros territorios.

Eso sí que sería vergonzoso, que no es cuestión de airear los trapos sucios por el mundo adelante. Pero de eso ni hablan, menuda imagen iban a dar, que una cosa es la independencia y otra la indecencia. No, qué va, los catalanes de la gran V han salido en las teles y los periódicos de medio universo solo para presumir de que son muchos los que quieren hacer algo que no es legal, pero que como son muchos, pues a ver quién los para. Y, además, si me apuras, al final han dado una imagen, qué te digo yo, muy de folclore español, en plan Lola Flores pidiendo aquello de “si me queréis, irsen”. O al revés, que la dejen irse a ella, a Catalunya digo, qué más da. Lo que no se sabe es adónde ni de qué iban a vivir sin Europa, sin el euro, con ese ritmo de malgasto y con el Barça jugando contra el Hospitalet, pero eso parece que no les importa.

Pues muy bien. Pero, una cosita, caso de que se vayan, digo yo que pagarán antes los miles de millones que el resto de España les ha prestado ¿no? Lo del rescate y eso. A ver si con todo este mareo de perdiz lo que pretenden esos gobernantes catalanes que han demostrado ser tan buenos gestores es hacer un “simpa” y si te he visto no me acuerdo. Porque, efectivamente, una cosa es la independencia y otra la indecencia.

martes, 9 de septiembre de 2014

LOS HUEVOS NEGROS


O sea, que mucho antes de que Hacienda le tocara los huevos a Pujol, ya se los pasaba una pitonisa por la espalda. Bueno, en realidad, Adelina, qué simpática mujer, dice que no es pitonisa ni nada de eso. Que es sanadora. Pero el caso es que, gracias a los huevos, le adivinó al expresident que tenía muchas envidias alrededor. Que tenía mal de ojo, además de un tic en el ídem. Porque eran negros. Los huevos, digo.

Yo no sé si eran negros o verdes, pero lo que tengo claro es que los huevos de Pujol eran cuadrados. Porque hay que tenerlos así para amasar la fortuna que amasó con dinero más negro que los huevos de Adelina y, encima, hacer negocio con ella mandándole clientes a cambio de una comisión que me río yo del 3 por ciento de los constructores. Que la explotaba, dice Adelina, porque por cada consulta no le daba más de 25 euros, con lo que ella le ha dado a ganar, hay que ser mala persona.

No me extraña que la curandera diga de él que era más agarrado que un chotis. También dice que es un piojoso, un atontado y un papanatas. Hombre, esto último lo dirá por su fe ciega en el método huevero porque, por lo demás, el exhonorable tiene poco de crédulo, simple o inocente, visto lo visto.

Lo que no adivinó la adivina, al parecer, es que Pujol iba a Andorra a algo más que a verla a ella. Eso se ha sabido años después sin necesidad de huevos. Y menuda tortilla se ha liado.

Ya sé que esto de Adelina no es más que una anécdota en un asunto escandaloso. Y también sé que grandes dirigentes de la Historia contaban con videntes en su nómina de asesores. Pero es que, sinceramente, yo puedo hacerme a la idea de que este hombre que ha sido tanto, que ha sido tan respetado, que ha dirigido durante tantos años una comunidad con tanta  habilidad que le robaba a manos llenas mientras la convencía de que los ladrones eran de fuera, haya sido un chorizo de gama alta. Pero de ahí a imaginarlo confiando su futuro a un huevo… eso es mucho golpe de dios.

jueves, 4 de septiembre de 2014

DE LA PRENSA Y LOS MEROS INCIDENTES


Dice Mónica Naranjo que viendo los informativos en la tele dan ganas de suicidarse. Pues yo digo que leyendo la prensa no te dan ganas ni de morirte, vaya. Qué tristeza, tú. Es que leo en un periódico, en uno serio ¿eh?, que está entre los primeros de España y bien que presume de ello. Pues leo hoy en su edición digital una información que titula “El tren A Coruña-Vigo sufre un retraso de más de una hora por un accidente en Arousa”. Bueno, pues bien ¿no? No es que la cosa sea muy, muy noticia, porque los retrasos en los trenes son bastante habituales, pero para un breve en dos de sus ediciones locales –que es donde aparece- puede valer. La reseña sigue con un subtítulo en el que se informa de que el tráfico quedó cortado durante dos horas y que resultaron afectados los pasajeros de otros dos viajes. Y el cuerpo de la información, en la que ya no se habla de accidente sino solo de “incidente”, ofrece datos como que la cosa fue a las 8.22 horas, que el convoy estuvo detenido en una estación unos 77 minutos, que la interrupción afectó a tres trenes, que los pasajeros de uno de ellos tuvieron que ser transportados por carretera o que otro sufrió también un retraso.

Hasta ahí todo bastante normal, quitando que ya tiene mérito que Renfe logre que un tren afectado por un paro de dos horas en el tráfico solo llegue algo más de una hora tarde, para que luego digamos. Pero lo triste viene cuando, por fin –porque uno se lo está preguntando desde la primera línea- el periódico en cuestión tiene a bien explicarte el motivo del corte de tráfico ferroviario. O sea, cuál fue el accidente –rebajado a incidente unas líneas más abajo- que causó el parón. Pues bien, te lo explica al final de todo: “El paro del tren se produjo tras morir una mujer arrollada que había dejado el coche en las inmediaciones”. ????!!!!!!!????? Pero… ¡por Dios bendito! ¡Que un tren ha atropellado a una señora y ni muriéndose la pobre merece un titular! Tristísimo.

O sea, que la noticia es que un tren sufre un retraso de más de una hora, ya ves tú, notición. Y que hubo un paro de dos horas en esa línea. Y que los pasajeros de otro tren tuvieron que llegar a su destino por carretera. Pero que una mujer muriera atropellada por el tren de marras, eso ¡bah!, nada, un detalle sin importancia, puro relleno.

A mí eso me parece un sinsentido periodístico. Salvo que la señora fuera como aquella que apareció el año pasado en otro periódico serio por haber muerto dos veces consecutivas. Sí, sí, así lo decía aquel titular, “Fallece por segundo día consecutivo una mujer de 103 años”. Es que, claro, a esas edades, ya se sabe, no se gana para sustos y se muere uno un día sí y otro también. Y, claro, la segunda vez pues ya no es noticia. O a lo mejor el periódico este de hoy no estaba del todo seguro de que la mujer del tren hubiera fallecido porque no se le había hecho una autopsia como aquella de la que hablaba otro diario que tituló en su día “La autopsia confirma al 100% la muerte de…”. Que más vale ser prudentes, oye, no vaya a pasar como con aquel diputado de Turismo que, según otro rotativo, volvió al trabajo tras morir casi ahogado. Que menos mal que no se ahogó del todo, porque ya era lo que le faltaba al pobre, después de morirse y encima tener que volver a trabajar.

Pero, vamos, que no, que todo parece indicar que esta pobre señora arrollada por el tren estaba muerta, o “gravemente muerta” como decía de otra persona otro diario hace tiempo. Y que la cosa no se quedó en “graves daños cerebrales en el hígado, intestinos, vejiga y pérdida de visión”, como se podía leer en otra noticia antigua. Lo que yo te digo, que hay gente que no tiene la cabeza en su sitio.

Vaya todo este comentario sin acritud, que los periodistas somos “personas humanas” y tenemos nuestros días. Pero vaya, sobre todo, como homenaje a esa pobre mujer que ha muerto hoy dos veces: en una vía y en un periódico que no le ha prestado la menor importancia y la ha rebajado a mero incidente. Descanse en paz.

domingo, 31 de agosto de 2014

PON UNA COLECCIÓN EN TU OTOÑO


Son, estos, días de bajón para mucha gente. Sí, se acaban las vacaciones. Agosto se despide y el veraneo también. A todos los afectados: no estéis tristes. La vuelta a la rutina tiene cosas muy positivas. Ya, ya sé que pensar en el reencuentro con los compañeros de trabajo o de estudios, en el momento de darles la tabarra a los amigos con las fotos del verano o en la moda otoño-invierno no es suficiente consuelo. Ni siquiera la vuelta de la Liga de fútbol anima lo bastante, ya lo sé. Pero por eso precisamente hay expertos en esto del síndrome post-vacacional que han dado con la solución perfecta. Con la fórmula mágica para aliviar la vuelta a la rutina. ¡Qué digo aliviar! Mucho más que eso, es algo que hace que todos deseemos ansiosos la llegada de estas fechas: los coleccionables. Siiii, ¡qué inventazo!

Vamos a ver, ¿qué importancia tiene dejar la playa y el relax cuando podemos tener un precioso barco del Siglo XVII construido por nosotros mismos pieza a pieza? ¿eh? Nada menos que el Sovereign of the Seas, toma ya. ¡Y solo en 135 entregas! Bueno, bueno, bueno. Que el barquito te sale por más de 1.100 euracos y luego seguro que no sabes dónde ponerlo, pero ¿y la emoción de acudir al quiosco cada semana o cada quince días a buscar la nueva piececita? Eso no tiene precio.

Ahora, que si lo tuyo es más el aire que el mar, siempre puedes coleccionar unos preciosos helicópteros de combate a escala. 60 nada menos. Que yo siempre he pensado, la verdad, que una casa no está bien puesta del todo hasta que no tiene en su vitrina o en sus estanterías 6 decenas de helicopteritos de guerra. Vamos, es de manual básico de interiorismo. Y, ya, si complementas la decoración minimalista con la colección de los cascos en miniatura de Star Wars -60 también- lo petas. Entre los helicópteros y los cascos la cosa se te va a los 1.600 euros, pero tu casa queda de revista, no me digas.

Pero hay más ofertas. Por ejemplo, ¿qué más da que tengas que volver a la oficina y aguantar al ogro de tu jefe si puedes dedicar tu tiempo libre, entre el trabajo, las reuniones de principio de curso de los niños, la compra de los libros y el llenado de la nevera a confeccionarte con tus manitas una preciosa manta patchwork? La ilusión de tu vida, no lo niegues. ¿Qué son 104 fascículos y 600 euros largos para tricotar esa maravilla que jubilará, por fin, a la horrible colcha que te regaló tu suegra? Nada, un entretenimiento genial. Y para tener a los niños ocupados los fines de semana, mientras tú le das al punto, puedes enseñarles a elaborar postres mágicos de Disney con preciosos moldes, cortapastas, plantillas y utensilios coloridos para modelar. La cosa te da para 60 fines de semana; o sea, que llega el siguiente verano y tú aún estás liada con las galletitas. Porque tus hijos te han abandonado en la tercera entrega fijo.

Yo creo que, dentro de este prodigio de terapia para volver a la cruda realidad, me voy a decantar por el Ford Mustang Shelby GT 500. Un modelo de 1967 que siempre he querido tener aunque no me hubiera dado cuenta hasta ver el anuncio en la tele. Qué preciosidad de maqueta, con su matrícula de California y todo. En cien entregas y algo más de mil euros lo tengo hecho. Eso si entiendo las instrucciones y la pieza A encaja en la C-1 antes de que mi paciencia –que es de tamaño mini- se haya ido a tomar viento, claro. Además, con la entrega 14 me regalan la vitrina para exponerlo, una bicoca. Lo que no tengo claro es dónde pondré la vitrina con el coche dentro. Tal vez quede bien entre los helicópteros de combate y los cascos de Star Wars. No, mejor al lado del Sovereign of the Seas, por aquello del contraste de vehículos. Bueno, no sé; de momento, cuando lo acabe, y mientras decido su ubicación definitiva, lo taparé con la manta patchwork para que no se llene de polvo.

Desde luego, el que se deprima porque se acaban las vacaciones es que tiene muy poco espíritu de nuestro señor. Porque ese horizonte de ocio y diversión que ofrecen los coleccionables anima a cualquiera ¿que no? ¡Pon una colección en tu otoño, hombre de Dios! Igual que aquel anuncio de cuando yo era niña que decía algo así como “se va el verano… ¡vuelven las quinielas!” ahora podemos decir “¡que le den al verano! ¡vuelven los coleccionables!” ¡Yuhuuuuu!

viernes, 29 de agosto de 2014

FILOSOFÍA DE FACEBOOK


Oye, esto del Facebook es todo un pozo de sabiduría ¿eh? Yo entro todos los días y he comprobado que me brinda grandes enseñanzas, además de interesantes descubrimientos. He descubierto, por ejemplo, que la gente está bastante aburrida. Sí. ¿Por qué, si no, iba a haber tantas personas que desde bien temprano desean los buenos días en la red como si cada mañana fuera especial? Buenos días, amigos. Buenos días a todos. Buenos días con flores. Buenos días con perritos. Buenos días con gatitos… Y, normalmente, esos mismos te desean las buenas noches al final del día. ¡Con fotos y dibujos distintos! Que hay que ver lo que se entretiene el personal en buscar ilustraciones; si utilizáramos el mismo tiempo en ilustrarnos, mejor nos iría.

Pero, como decía, lo mejor es la sabiduría que emana de ese pozo que es Facebook. Mira, si no, la de filosofía que te encuentras un minuto sí y otro también entre videos de perros, selfies, chistes, videos de perros, fotos de la familia, imágenes de paisajes preciosos, vídeos de perros, fotos de lugares paradisíacos, famosas con photoshop, vídeos de perros, noticias, inventos curiosos y vídeos de perros:

“Hasta la mejor persona se cansa de mover montañas por quien no mueve por ella ni una sola piedra”. Vamos a ver una cosa; pero… ¿quién rayos tiene que mover montañas por alguien? Es que yo puedo hacer muchas cosas por según quién, pero mover montañas me parece un exceso. Pues mira tú que después me encuentro este otro consejo feisbukero: “Transporta un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña”. Y dale. ¡Qué manía con las montañas! ¿Pero para qué la vas a construir? ¿eh? ¿Para luego tener que moverla por alguien que no movería por ti ni una piedra?  ¡Anda ya!

Luego las hay más simpáticas. Por ejemplo: “Si te dice que ya no hay magia en la relación es porque ya le están haciendo trucos con otra varita”. Je, je. Que profundo. Vamos, que lo que quiere es que desaparezcas. Que el conejo está en otra chistera, vaya. Uy, esto empieza a degenerar. Mejor pasamos a otra sentencia filosófica: “El encuentro entre dos personas es como el contacto entre dos sustancias químicas: si se produce una reacción, las dos se transforman”. Hasta que llega el de la otra varita y la transformación se desmadra, añadiría yo.

Hay, incluso, algunas ideas de esas que yo diría que rayan la irresponsabilidad. Leo hoy, sin ir más lejos: “Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona”. ¿Cómo reflexiona? O sea, ¿que tú ves a un delincuente y lo que haces es pararte y reflexionar, uy qué chorizo es ese tío? Vamos, hombre. Si ves un hombre malo ¡corre! Huye de él tan lejos como puedas, no vaya a ser que se lo pongas tan fácil que la reflexión acabe como el rosario de la aurora. Qué cosas.

Aunque a mí los que más me gustan son los consejos solemnes que mucha gente se empeña en darte. “Persiste, si todo fuera fácil, cualquiera lo lograría”, colgaba alguien esta mañana. Bueno, pues estupendo ¿no? ¿Cuál es el problema? Mejor que sea fácil y cualquiera lo logre. ¡Así puede mover otro la montaña, leñe! “No mires atrás; la meta te espera”, decía otro. Pero, vamos a ver, ¿cuál es la meta? ¿Hasta dónde se supone que hay que llevar la montaña? Y, además, ¿cómo no voy a mirar atrás? ¡Tendré que comprobar si el hombre malo me persigue! Vamos, digo yo.

Otros de esos consejos para guiar tu vida a golpe de click son de una ética dudosa. Veamos: “No es necesario mostrar bellezas a los ciegos. Ni decir verdades a los sordos. Basta no mentir al que te escucha”. A ver, ¿está diciendo que a los sordos se les puede mentir y no pasa nada porque son sordos? Hombre, qué fuerte. Que no oigan no quiere decir que no se comuniquen ¿eh? Así que si, por ejemplo, se ha acabado la magia, yo creo que habrá que decirle que la varita la tiene otro ¿no? O que te has cansado de mover montañas por él. Se lo dices y todos tan amigos, que ya se sabe que “lo más triste de la traición es que nunca proviene de tus enemigos”, qué le vamos a hacer. Además, “nadie es lo suficientemente importante para amargar tu vida”, qué va. Y hay que tener siempre en cuenta esta otra cita asidua del Facebook: “a mí me gusta que me digan la verdad; ya yo veré si duele o no”. Pues, claro, ya él lo verá. ¡Que es sordo, pero no ciego!

En fin, creo que ha llegado el momento de aplicar uno de esos consejos y despedirme por hoy. Porque “es mejor retirarse y dejar un bonito recuerdo que insistir y convertirse en una verdadera molestia”.