Emburciadas

Contador

jueves, 16 de abril de 2015

CAMPAÑAS, PAN Y ABANICOS


Pues yo, qué quieres que te diga. Eso de que cada partido se gaste, así, aproximadamente y en números redondos, un millón de euros en convencernos de que le votemos, pues no lo acabo de entender. Que eso es lo que oficialmente el Gobierno les deja gastarse de media en la campaña electoral. Luego, ya, lo que se gasten de verdad es otro asunto. Siempre habrá algún picajoso que diga que se saltan el límite de gasto permitido. Un juez, por ejemplo.

Que digo yo que si, después de cuatro años viendo lo que hacen, lo que dejan de hacer, lo que dicen y lo que critican, aún se tienen que gastar una pasta gansa para que confiemos en ellos, pues algo no va bien ¿no?

O sea, que la cosa viene siendo que los candidatos nos dicen “yo soy el mejor para administrar tu dinero con cabeza y sin derroches y, para demostrártelo, me voy a gastar un millón de euros en convencerte. Precio de crisis”. Pues qué bien. No le veo yo el chiste.

Pero si aquí nos conocemos todos, hombre. A unos porque ya están, a otros porque estuvieron, a otros porque llevan toda la vida intentando estar y a otros porque lo intentan por primera vez pero se les ve venir de lejos. ¿Qué necesidad hay, digo yo, de tirar la casa por la ventana para montar mítines, videos, anuncios, panfletos y otras parafernalias?

Los mítines, por ejemplo. Pero si ya sabemos que solo van los fieles y un par de espías del partido rival para contarle a su jefe cómo estaba la plaza. “Abarrotá, jefe, las cosas como son”. “Ya, pero es que estos tienen una empresa buenísima que pone el escenario y las sillas de una forma que parece que son más”. Va a ser eso.

Y luego están los carteles electorales. Que a algunos candidatos les hacen tanto photoshop que parece que el que se presenta es su nieto. Que pongan ya directamente a Brad Pitt, pongo por caso, que unos cuantos votos arañaban seguro.

Claro que también pasan por caja las empresas y los gurús de la comunicación, la publicidad y el coaching, mira que está de moda el coaching ese. Que se llevan un pastizal por decirles a los candidatos “tú habla alto pero sin chillar; gesticula pero poco, no vayas a parecer un molinillo; no te rasques la nariz, que eso es que mientes; ni la oreja, que no sé qué significa, pero por si acaso; muéstrate seguro de ti mismo, pero no soberbio; no hables mucho, pero dilo todo; y mira a los ojos, sobre todo, mira a los ojos”. Y luego ya vemos lo que pasa en los mítines de marras: candidatos afónicos que no saben qué hacer con las manos, que se les nota que les pica todo, que se pierden hablando y les tienen que poner música para que corten y que se marean buscando como locos unos ojos a los que mirar en la multitud.

Y qué decir de la moda esta de invitarnos a todos a que participemos con nuestras ideas en los programas electorales. Estupendo. O sea, que tú le pagas un pastón a un gurú para que te enseñe a hablar sin rascarte y a mí me pides que te haga el programa gratis. Para que tú no la rasques, vaya. Que te ponen una dirección de e-mail o una página de Facebook para que les mandes sugerencias. Y tú puedes proponer, por ejemplo, que pongan farolas en tu calle. Y ellos ven tu idea y dicen “sí, hombre, con lo que me sobre de la campaña, no te fastidia”. Y así estamos.

Que para convencernos de que no tenemos para pan, ellos compran abanicos.

 

 

viernes, 10 de abril de 2015

CÓMO NO PERDERSE EN ESTAS ELECCIONES MUNICIPALES


Antes de nada, pido perdón a quien, llevado por el título de este post, haya entrado aquí buscando una guía o una fórmula mágica para aclararse en los comicios que están al caer. Tal vez debiera haber encerrado el titular entre dos signos de admiración. Sí, porque la cosa no va de descubrir la manera de no perderse en estas elecciones municipales, sino, de exclamar ¡cómo rayos no nos vamos a perder en estas elecciones municipales!

Empezando por el lío que han montado los de Podemos. Que, aunque poder, podían perfectamente presentar candidaturas a los ayuntamientos, pues no han querido. O eso han dicho. Porque, por lo que vamos viendo, en realidad sí quieren. Un poco. Por eso les han dicho a sus militantes que Podemos puede pero no quiere, pero que si ellos quieren, pues pueden. ¿Ves? Ya empezamos a marear. Y nunca mejor dicho, porque una de las formas que ha encontrado ese partido para presentarse a estas elecciones sin presentarse es a través de las “mareas”, entre otras candidaturas “de unidad popular”.

En Galicia, por ejemplo, las mareas son partidos… bueno, no, que dicen que no son partidos. Son… candidaturas…, no candidaturas al uso tampoco. Plataformas, ¡eso! ¡plataformas! Sí, pero no tradicionales, dicen, ¿eh? Bueno, pues son cosas en las que, entre otras marcas, hay gente del Bloque Nacionalista Galego (BNG), de Esquerda Unida (EU) y de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) que, a su vez, está formada por Anova –creada por unos que antes eran del BNG- y EU y a la que también se unieron Equo Galicia y Espazo Ecosocialista Galego. Anova, por cierto, anda en si presentarse sola o integrada en alguna marea o en otra candidatura de la unidad popular esa para estas municipales, según el sitio. Y EU también está, depende del municipio, en si apoya o no apoya a candidaturas próximas a Podemos, dentro de AGE, o fuera de AGE, o sea, con Anova o sin Anova, ni contigo ni sin ti, o liderando alguna marea. Mareando, vamos. Y luego están los de Compromiso por Galicia, que ya no me acuerdo ni de dónde vienen. Y que en algún sitio están pensando en crear una nueva marea y juntarse en ella con los de Anova de allí, que han abandonado la marea que ya había. ¿Nos vamos entendiendo? Pues ellos tampoco, me temo.

Pero ahí no acaba todo. Qué va. Porque después están esas otras formaciones –o lo que sea- próximas a Podemos que han ido saliendo. “Ganemos”, “Somos”, “Sí puede”, “Sí se puede”… qué nivel de disimulo. Vamos, que si tú quieres que tu próximo alcalde sea de Podemos pero sin que nadie se entere de que es de Podemos, pues variedad no te falta. No me extraña que se colapsara el registro de partidos del Ministerio del Interior. Y tan pronto Podemos dice que son Somos como que no, o se mete en una marea como se sale, y allí dicen que son los de “Sí puede” y allá que son los de “Sí se puede” y en otros sitios que no quieren saber nada ni de si somos o dejamos de ser o se desligan de los de pueden o de los de sí pueden. Y así… ¡así no se puede, hombre! Que yo no hago más que acordarme de aquella genial escena de “La vida de Brian”:

 “-¿sois del frente judaico popular?
– ¡vete a la mierda! ¿frente judaico popular? Somos del frente popular de judea! ¿frente judaico popular? ¡Disidentes!

– A los únicos que odiamos más aún que al pueblo romano es a los cabrones del frente del pueblo judaico ¡disidentes!
- y al frente popular del pueblo judaico ¡disidentes todos!

– y al frente popular de judea ¡disidentes!
-¿queeé?

– el frente popular de judea, ¡disidentes!

– el frente popular de judea somos nosotros
– eeeh, esto, creí que eramos de la Unión Popular

– Del frente popular”

Que ya lo estoy viendo: “¿Sois de Sí puede? -¡Vete a la mierda! ¿Sí Puede? ¡Somos de Sí se puede! -¡¿Somos?! ¡Nosotros no Somos! ¡Nosotros Podemos! –Pues podemos meternos en la marea. -¡¿La marea?! ¡Disidentes!

Es tal el lío que algunos partidos se han tenido que rebautizar nada más presentarse. Es lo que pasó en Vilagarcía de Arousa, donde “Gañemos Vilagarcía” se tuvo que cambiar el nombre por el de “Vilagarcía Pode” tres días después de su presentación en sociedad. Porque la marca “Ganemos” la tiene registrada un catalán en todos los idiomas del país y estos no querían líos. Y todo porque no pueden presentarse como Podemos, aunque lo son. Y por si eso no añade suficiente confusión, encima estos dijeron que se presentaban unidos con EU y ahora EU dice que de unirse, nanai.

Y luego están las situaciones curiosas, curiosas. Como lo de Martiño Noriega, que es alcalde de Teo –municipio limítrofe con la capital de Galicia-, que era del BNG y ahora es de Anova y se presenta como candidato a la alcaldía de Santiago por Compostela Aberta, otra plataforma de esas. O sea, que él dirige Teo pero lo que le interesa es Santiago. Que por las mañanas hace de alcalde en un sitio y por las tardes de candidato en otro. ¿Nos seguimos entendiendo? Pues eso.

Y los de UPyD a leches. Y los de Ciudadanos llamando a los ¡disidentes! de UPyD. Y los del PP metiéndose con los de Ciudadanos a ratos y a ratos diciendo que no estaría mal un pacto con ellos, qué malo es el miedo.

Cómo no perderse en estas elecciones municipales, decía al principio. Y yo qué sé, digo al final.

 

lunes, 23 de marzo de 2015

EL MARKETING POLÍTICO-ROMÁNTICO DE PODEMOS


Desde luego, otra cosa no, pero a estos de Podemos no se les puede negar el dominio de las más modernas técnicas de marketing y comunicación. Son listos como el hambre. Para desviar la atención de su resultado en Andalucía, que no ha estado mal pero que ha sido menos de lo que ellos daban por hecho, pues van y lanzan lo de la ruptura de Pablo y Tania, hala, notición. Que ya no pueden, han venido a decir, aunque querer, se quieren mucho.

Que, oye, que 15 escaños de golpe, así, la primera vez, no es como para echarse a llorar. Pero como ellos tenían tan claro que como poco 23, pues lo han visto como un podemos pero podríamos haber podido más. Y no les llega, que ya sabemos que a estos chicos la ambición les supera. Así que se han dicho, pues puestos a hacer llorar a la militancia, que lloren por amor, que incluso los nuestros tienen su corazoncito, además de una arraigada cultura de culebrón venezolano. Y las decepciones amorosas son como más del pueblo que las políticas, dónde va a parar; son más cercanas, se comparten mejor y crean una corriente de tierna solidaridad. Porque que uno no salga elegido diputado, pongo por caso, le pasa a muy poca gente, la verdad. Pero lo de partir peras con la pareja, el ahí te quedas, el devuélveme el rosario de mi madre o las llaves de la moto, pues es muy común. Y así se consigue eso tan manido en el marketing político que es la identificación con el votante.

Y, ya, de paso, a los que no son de los suyos les joden el punto de mira. Porque estos son conscientes de que en este país tira más el morbo que la política. Así que hoy, en las redes modernas (las de Internet) y en las clásicas (las tabernas, los mercados, las oficinas, los taxis…), la noticia más comentada no es que los de Podemos se han quedado a ocho escaños de lo que pretendían, sino que a Pablo y a Tania se les ha acabado el amor de tanto usarlo. Que se veía venir, dirán los más sabios, tanto ni contigo ni sin ti, ni con IU ni con los tuyos, tanto ahora me voy, ahora me arrimo, ahora me desarrimo. Que se entretenga la casta, habrán pensado.

Creo que en el PP, que se fijan mucho en estos, están como locos pensando en hacer algo similar para tapar lo de su batacazo andaluz. Algún asesor incluso habría apuntado la posibilidad de anunciar que Rajoy rompía con Esperanza Aguirre, mira tú. Hasta que alguien le hizo ver que eso no era noticia y que iba a causar poco impacto, si es que en todas partes hay lumbreras.

Habrá quien piense que igual a Pablo y Tania se les ha ido un poco la mano de pintura rosa en el asunto. Sí, bueno, la nota que han hecho pública es un poco melindre y más propia de otro tipo de gente. Pero está todo estudiadísimo. Han sentado una base estupenda. Después de esto, está previsto que si hay otra expectativa electoral incumplida empiecen a hacer platós. Ya veo a la exnovia contándole al Sálvame Deluxe que, en realidad, a Pablo le gusta vivir como un burgués y que no ponía ni la lavadora. Y a él explicando que la pilló un día contándole a una amiga que su vida en pareja era peor que vivir en Venezuela, hasta ahí podíamos llegar. Y a Errejón asegurando que un trabajo suyo de investigación, de esos que cobra pero no hace, demostrará que Tania le ponía ojitos a uno de la casta. Y a Monedero haciéndoles reportajes exclusivos con su productora, esa que hace caja pero no declara. Y de ahí al Supervivientes o al Gran Hermano VIP, un paso. Vamos, que, como no les voten más, estos van a ser los nuevos Rosa Benito y Amador Mohedano de nuestro país, ole, ole y ole.

Queda ya confirmado que Podemos ha venido a revolucionar el patio político de España. Han inventado el marketing político-romántico. Vaya, el castoso “pan y circo” de toda la vida.

jueves, 12 de marzo de 2015

ZUMBANDO


Qué cosas se me ocurren. Ayer me entró un así, un no sé qué, un qué sé yo, de que tendría que hacer ejercicio, ya ves. Y como lo de ir al gimnasio pues casi que no, qué pereza, que mi vida sedentaria puede que me empiece a preocupar pero todavía no me aterra, pues me dije, hala, gimnasia en casa. Me agencié un video de ejercicios prácticos de zumba, eso que está tan de moda y que dice mi amiga Mari Pili que es lo más. Me calcé unos leggins verde fosforito que no sé qué rayos hacían en mi fondo de armario y una camiseta de mi propio con un tío tumbado en una hamaca que parece talmente su retrato y que dice “yo sé lo que es trabajar duro porque lo he visto”. Me coloqué frente a la tele, le di al “play” y fui a por todas.
Mira, no veas qué espectáculo. Aquello era para verlo. Vamos, para hacer el video conmigo. Que conste que yo intenté seguir cada uno de los pasos del tipo que dirigía la cosa hasta el final. Bueno, al menos hasta donde recuerdo estar aún consciente. La clase pintaba bien al principio. “Vamos a hacer una respiración”, dijo el monitor para empezar, abriendo los brazos y subiéndolos hasta la cabeza. Creo que esa fue la última vez que respiré en la media hora que duró la clase. Luego, él y los tres alumnos que lo acompañaban se pusieron a dar palmas. Y se acabó la paz.

La cintura de aquel video-cuerpo que parecía de roble macizo empezó a contonearse mientras los pies iban de derecha a izquierda, luego de atrás hacia adelante, después una “vueltesita”, a la que siguió otra y otra más. Pisotón con el pie derecho, pisotón con el izquierdo, caderazo a la derecha, caderazo a la izquierda, vientre pa dentro, vientre pa fuera, mueve la cintura, gira la cadera… mira, solo me faltaba Piqué para ser la mismísima Shakira.

Cuando yo empecé a pensar que aquel tío tenía cuatro pies, de tantos sitios que pisaba con ellos, empezó a mover los brazos como quien baila sevillanas pero con música de cumbia, fusión total. Dos pasos laterales para un lado, dos para el otro. Y más vueltas. Patadita delante, patadita detrás. Ahora apretamos el abdomen, ahora flexionamos las piernas hasta quedarnos en cuclillas. Ahora nos levantamos (bueno, mi ahora tardó un rato en realidad). Y giramos, y giramos…

No recuerdo cuando perdí el sentido. El común, quiero decir. Porque hay que estar de la olla para meterse en ese fregao. Pero sí recuerdo que, en medio de una nebulosa, se me venía continuamente a la cabeza la imagen de la viñeta de las “clases de zumba con Lurditas” del genial Luis Davila.

http://obichero.blogspot.com.es/

A la décima vuelta yo ya había perdido el horizonte. No veía nada. Me había desaparecido la tele, el monitor y la clase. Entonces me di cuenta de que era porque estaba de espaldas. En uno de los giros me había quedado del revés, extraviada del todo. “A ver, los de casa, sigan también”, dice el tipo. Eso iba por mí fijo. “¡Fuera zapatos!”, grita. A buenas horas. Mis zapatillas habían volado mucho rato antes, una después de la otra, en uno de esos movimientos de pies al frente con energía que se ve que se tenía que hacer alternándolos y yo lo hice con los dos a la vez, preocupada como estaba más de buscar aire donde fuera que de controlar mis extremidades. Una de las pantuflas se quedó colgada en la lámpara del comedor, toma ya, y eso sin fuerzas. La otra aún la estoy buscando. Y yo aterricé de culo en la alfombra. Fui a gatas hasta la mesa de centro y me agarré a ella como pude para levantarme mientras los del video ponían el culo en pompa y lo sacudían como patitos salidos del agua pero con mucho ritmo.
A mí aquello ya me empezó a parecer indigno. Pero no desistí. Total, a esas alturas ya no sabía si yo era yo o mi espíritu, así que, de perdidos, to the river. Siguieron una combinación de pasos cortos y pasos largos a la derecha y a la izquierda, una rodilla aquí y la otra en Honolulu, y unos gestos con los brazos como de qué fuerte soy, de pa chula yo o de que te meto. Todo ello amenizado con el “Escándalo” de Raphael, versión salsa. Que, ya puestos, a mí me hubiera venido mejor “El tamborilero”, que es como menos agresivo ¿no? Porque los ritmos latinos esos parece que los ponen siempre a mil revoluciones y eso no hay cuerpo que lo siga, no me fastidies.

Cuando ya pensaba que había llegado el final –y no me refiero al de la clase, sino al mío propio- tocó un ejercicio tipo Mazinger Z, puños fuera. Ahí fue cuando me cargué la figurita de Lladró que alguien nos había regalado para la boda. La pastorcita quedó decapitada en el acto con mi derechazo y la ovejita se fue a tomar por saco para acabar hecha añicos. De la impresión, di un respingo hacia atrás nada zumbón y, como estaba descalza, me clavé un cachito de porcelana en el talón izquierdo. Al querérmelo agarrar para aliviar el dolor, me falló la rodilla derecha, que, para mi sorpresa, seguía en su sitio aunque muy debilitada, y me di de bruces contra el suelo. Los del video seguían contoneándose, girando los pies, moviendo las caderas y dando palmas como si no pasara nada. Para mí que eran unos dobles de los primeros que los cambiaron a media clase cuando yo ya no veía ni la tele. Porque seguían tan frescos y eso a mí me parece inverosímil del todo.

Repté, literalmente, hasta el aparato de DVD y conseguí darle al “stop” con la nariz, que era lo único que había sobrevivido a la furia gimnástica.

A Dios pongo por testigo de que no lo vuelvo a intentar. Un día después, me sigue doliendo hasta el pelo. Y creo que lo único que me queda sin esguinzar son dos metatarsianos. Y eso con dudas, porque al andar me tira un poco el pie derecho.
En caso de que me dé otra locura de estas, a lo más movido que me apunto es  a una clase de yoga. El ejercicio está sobrevalorado. Y yo tampoco tengo tantos michelines. Y el zumba tampoco me parece tan sano. Y Mari Pili tampoco es tan amiga mía.
Yo lo dejo. Pero ya. Lo dejo zumbando, vaya.

viernes, 6 de marzo de 2015

NARANJITO… #YOESQUEMEPARTO


Naranjito. La leche. No nos queda nada en este año electoral que nos espera. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando,  le ha llamado Naranjito al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. ¡Naranjito! Y lo ha convertido en una estrella, #yoesquemeparto. Por no llorar. Que siempre se ha dicho que los peperos en esto de la comunicación patinaban. Pues ya vemos que no. Son unos hachas. Dicen una cosa y la convierten en trending topic, qué tíos. Han conseguido una publicidad gratuita de la hostia. Lástima que la publicidad ha sido justamente para el que pretendían ¿insultar? ¿denigrar? ¿hundir? O sea, gol para el contrario.

Pero, vamos a ver, Hernando, tú ¿en qué estabas pensado? ¿Naranjito? Un poquito de nivel, por favor. Que a mí me parece que no es la manera, pero, vaya, si tú quieres insultar, pues insulta; si quieres faltar, falta; si quieres ridiculizar, ridiculiza, oye. Pero Naranjito, por Dios bendito. Y ¿qué esperabas? ¿Qué Rivera te contestara “y tú Cobi”? Es que eres un antiguo, de verdad. Y no solo porque hayas echado mano de una mascota que muchos de los votantes de hoy ni siquiera conocieron, sino porque no te has enterado de que ya no se lleva lo de entrar al trapo. Ahora lo “in” es aprovechar el ataque, como ha hecho el de Ciudadanos. Y no le ha salido nada mal.

Es que te has puesto a la altura de Pablo Iglesias llamándole Don Pantuflo al periodista Eduardo Inda. Sí, Pablo Iglesias, el de los “morados”, como llamaste a su partido. Que estabas sembrado ese día ¿eh? Lo que yo te diga, no nos queda nada. Que como alguien no ponga orden en este patio nos veo oyendo ataques furibundos, salvajes e inmisericordes como “¡Anacleto!”, “¡pues tú Mortadelo!”, “¡y tú Curro, el de la Expo!”, “¡pues tú eres un soberbio!”, “¡y tú un albano-kosovar!”, qué ingenio dialéctico nos espera.

Mira, Rafael, la peña está hasta el flequillo de que los políticos os empeñéis en insultaros y faltaros al respeto unos a otros. Pero, bueno, si quieres hacer una gracia, poner una notita de humor en un mitin, una chispita, pues vale. Pero procura ser ingenioso. Y tener claro que o te metes con el otro o no te metes. Pero llamarle Naranjito, no sé, es casi cursi ¿no? Y ñoño. Como en plan, le voy a insultar pero poco; la puntita, nada más. Y, sobre todo, intenta no darle el punto al contrario, que es lo que tú has conseguido. Que ahora están las redes llenas de “yo también soy naranjito”. Puestos a lanzarle un ataquito, tira de los clásicos, hombre. Por ejemplo, llámale mentiroso, como Pedro Sánchez a Pablo Iglesias. O patético, como Rajoy a Pedro Sánchez. O franquista, como Pedro Sánchez a Rajoy. O indecente, como Alberto Garzón a Susana Díaz. Comprenderás que no sería tan fácil que los facebooks y los twitters se llenaran de gente diciendo “yo también soy indecente”, pongo por caso.

Pero Naranjito, válgame el cielo, #yo es que me parto.

martes, 3 de marzo de 2015

SIETE COSAS QUE NO SON COMO ESPERABAS


Echas un vistazo a tu alrededor y, oye, la de cosas que crees ver como son y después descubres que no son como te esperabas. Veamos, veamos:

1.    El vestido de marras. Que yo lo veo claramente blanco y dorado. Que lo del blanco, haciendo un esfuerzo casi sobrehumano, puedo verlo azul clarito, clarito. Pero lo de los ribetes negros… Que no. Que yo lo veo blanco y dorado. Pues es azul y negro, ya ves (o no).

2.    El novio del primer programa de “Casados a primera vista”. Sí, ese nuevo reality en el que ya no se entretienen en conocerse y ligar como en “Mujeres y Hombres y Viceversa”; ni en presentarse en pelota picada como en “Adán y Eva”. No, en este empiezan por casarse y luego, ya si eso, pues igual formalizan la relación. Bueno pues la suegra del primer novio esperaba un príncipe alto, joven y guapo para su hija. Y resulta que era más bien bajito de estatura y de belleza y con los 40 ya muy rebasados. Y encima tenía acento de ser de “más arriba de Murcia”, en palabras de la señora. El tipo era de Bélgica que, efectivamente, está algo más arriba que Murcia.

3.    La actriz esa catalana, Anna no sé qué, que estuvo en los Oscar y posó como una reinona en la alfombra roja. Pues era mentira. Que resulta que esta lo es una reinona pero de los montajes. Y ni estuvo en los Oscar ni ha hecho la mitad de las cosas que dijo haber hecho.

4.    La supuesta cirugía estética de Uma Thurman. Que, según esos grandes expertos que salen siempre a emburciadas así que surge una polémica, se había retocado la nariz, los pómulos y hasta el pensamiento. Y no. Nada de bisturí. Que resultó que todo era que la había maquillado… su peor enemigo, supongo.

5.    La tripita de Cindy Crawford. Que cuando miles de mujeres estaban disfrutando del consuelo de ver que la supermodelo también había echado barriga y tenía estrías como si fuera tan mortal como ellas, nos descubren que de eso nada. Que había sido cosa del photoshop en versión contraria a la habitual. Que decepción.

6.    La lotería. Que uno piensa que nunca toca. Y ya ves, al socio de Granados le tocó ocho veces en poco más de un año.  Más de un cuarto de kilo de euros en total, ahí es nada. Seguro que es que jugaba con fe y no como yo, que juego sin esperanza ninguna. Claro que, a lo mejor, nos parece que todo ese parné salió del bombo y en realidad salió, no sé, de otro sitio. Vaya usted a saber.

7.    Los Pujol. Que todos pensábamos que nadaban en la abundancia. Y que tenían pasta gansa aquí y en otros países que quedan bastante más arriba que Murcia. Y va la matriarca, Doña Ferrusola, y dice que no tienen “ni cinco”. Y el hijo, Oriol, asegura que no tiene dinero en el extranjero, que no tenía nada que regularizar, que no ha cobrado comisiones de nada y que, en fin, él y su familia son unos santos.

Pues qué quieres que te diga. Los Pujol dirán lo que quieran, pero yo lo veo claro: es blanco y dorado.

miércoles, 25 de febrero de 2015

CÓMO GANAR EL TIEMPO EN INTERNET





Cómo ganar el tiempo en Internet. Suena raro ¿verdad? Pues tiene sentido, en serio.

Hoy es que me he puesto en modo práctico. Cuando alguien disfruta de un período sabático, como es mi caso, puede hacer varias cosas. Entre otras, perder el tiempo, que es algo muy sano, no te creas. Sobre todo si hasta ahora no te habías podido permitir ese lujo.

Y son muchos los que piensan que un ordenador con Internet es lo más en eso de perder el tiempo. Hombre, a ver, es verdad que la Red está llena de tentaciones para no hacer nada útil. Puedes, por ejemplo, pasarte las horas muertas jugando al Candy Crush, como Celia Villalobos. Por cierto, rogaría a mis amigos del Facebook que no me manden más invitaciones para jugar a eso. Que no quiero jugar, demontres. También puedes estar días enteros viendo videos de gatitos, de perritos, de pollitos, de conejitos y de toda clase de bichitos. Debe de haber millones. O aprenderte de memoria el rap de las cocretas de Belén Esteban a base de ver el video vuelta y vuelta.

Pero también se puede ganar el tiempo en Internet. Sí. Yo lo he descubierto en este tiempo. Para formarte, por ejemplo. Existen multitud de oportunidades para adquirir conocimientos online. Y me parece algo muy interesante. Para actualizarte, reciclarte o profundizar en tu profesión. Si te has quedado sin trabajo, además de buscar uno en las múltiples páginas-bolsas de empleo –no os perdáis la última oferta que me ha enviado el Infojobs: ortoprotésico para atención al público. ¡¡¡????!!!!! Tengo que revisar el perfil que les di-, pues, además de eso, puedes aprovechar las muchas opciones de formación que Internet te ofrece.

Inscribirte en un MOOC es una de esas opciones. Seguro que muchos os preguntareis qué es eso de los MOOC. Porque a mí me da que es una de esas cosas interesantes que son bastante desconocidas, cosa que no entiendo. Pues Un MOOC, como su nombre completo -en inglés, of course- indica  es un massive open online course, o sea, un curso en línea masivo y abierto. Hay varias plataformas que los ponen a tu disposición. Yo he probado en la que google puso en marcha hace aproximadamente un año, en colaboración con varios ministerios, un buen número de universidades y otras entidades y organismos. Se llama Actívate y, además de un buscador de empleo, consejos para buscar trabajo y para convertirte en emprendedor, pone a tu disposición cursos gratuitos relacionados con las nuevas tecnologías. Está claro que la cosa no es como hacer un máster en Harvard, precisamente. Pero debo decir que resultan bastante útiles para aprender cosas interesantes y con futuro y dotarte de una base muy apreciable para avanzar en ciertas profesiones.

También he probado en Miriada X, que ofrece cursos de universidades iberoamericanas de la red Universia. Y he echado un vistazo a Coursera, plataforma desarrollada en 2011 por académicos de la Universidad de Stanford, que ofrece numerosos cursos de varias universidades, la mayoría estadounidenses, sobre temáticas variadas y en distintos idiomas, entre ellos el español, aunque predomina, lógicamente, el inglés.

Todo ello, además de la posibilidad de estudiar por tu cuenta sobre lo que más te interese a base de manuales, guías, foros, blogs, libros gratuitos y videos didácticos, que los encuentras a montones.

En serio, para mí todo esto ha sido un descubrimiento de lo más positivo. Y que, entre otras cosas, me ha permitido entender hasta qué punto Internet es, verdaderamente, todo un mundo y comprender ese mundo un poco mejor. Para un periodista, un publicista o un asesor de comunicación, saber lo que pueden dar de sí las redes sociales, cómo funciona la publicidad de la Red o iniciarse en el marketing digital es ya casi obligado. Y yo es lo que llevo haciendo unos meses.

Y me apetecía contarlo. Y animar a todo el que esté pasando por un paréntesis en su vida a explorar esas posibilidades. Y a ganar el tiempo en Internet.